- Archivo Histórico "Pablo L. Martínez", La Paz, BCS, Fondo República Centralista, leg. 15, doc. 141.
Este es un espacio de reflexión personal sobre diversos asuntos que me interesan y que espero que a varios les puedan llamar la atención. No busco decir más que mis comentarios a novelas históricas, sucesos políticos, vida cotidiana, educación superior, y todo aquello que busco expresar sin encontrar los espacios para hacerlo. El nombre procede de una de mis pasiones, la historia de las sociedades coloniales en el área central de las Californias.
Acerca de mí
- Mario Alberto Magaña Mancillas
- Mexicali, Baja California, Mexico
- Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).
Lo que leo
viernes, 13 de marzo de 2009
Hacia el bicentenario en Baja California
viernes, 6 de marzo de 2009
Mi tercer rito de paso... Semanas después

Dice mi madre que esos tenis eran rojos y que los llevaba puestos todo el tiempo: genio y figura hasta la sepultura.
jueves, 19 de febrero de 2009
Mi tercer rito de paso... La fiesta
martes, 10 de febrero de 2009
Mi tercer rito de paso...
En representación de los amigos y amigas, Gloria y Ariel.
Muchas gracias a todos!!!!!!
jueves, 29 de enero de 2009
Sobre fechas históricas...
domingo, 25 de enero de 2009
Ellos ya lo dijeron...
- Carl E. Schorske, Pensar con la historia. Ensayos sobre la transición a la modernidad, Madrid, Taurus, 2001, pp. 356-358.
martes, 20 de enero de 2009
Tijuana la horrible, aún con la Gandhi...
viernes, 9 de enero de 2009
Los californios como "white".
- "Mr. Noriega [José Antonio de la Guerra y Noriega] desired that it should be perfectly understood in the first place what is the true significance of the word "white". Many citizens of California have received from nature a very dark skin; nevertheless, there are among them men who have heretofore been allowed to vote, and not only that, but to fill the highest public offices. It would be very unjust to deprive them of the privilege of citizens merely because nature had not made them white. But if, by the word "white" it was intended to exclude the African race, then it was correct and satisfactory".
miércoles, 7 de enero de 2009
Hacia una historia de las identidades regionales
- Raúl García Flores, Ser ranchero, católico y fronterizo. La construcción de identidades en el sur de Nuevo León durante la primera mitad del siglo XIX, Ciudad de México, INAH, 2008, pp. 179-180.
- Mario Alberto Magaña, "Baja California-California: ensayo histórico de su conformación de frontera de gentilidad a frontera binacional", en Everardo Garduño, et.al., La frontera interpretada. Procesos culturales en la frontera noroeste de México, Mexicali, UABC / CECUT, 2005, p. 46.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Historiador o cronista
domingo, 26 de octubre de 2008
miércoles, 1 de octubre de 2008
Desde el centro lo lejano es lejano e incógnito.
Natividad Gutiérrez Chong, Mitos nacionalistas e Identidades étnicas: los intelectuales indígenas y el Estado mexicano, Ciudad de México, Conaculta / UNAM-IIS / Plaza y Valdés, 2001, p. 74. Enfasis añadido.
sábado, 27 de septiembre de 2008
Y la viruela apá?
miércoles, 10 de septiembre de 2008
miércoles, 20 de agosto de 2008
Sobre Historia cultural...
Peter Burke, What is Cultural History?, Cambridge, Polity Press, 2006 (cuarta reimpresión de la edición de 2004), p. 87. Traducción libre.
lunes, 11 de agosto de 2008
Zhang Yimou.
Como me había quedado con ganas de un mejor desarrollo y presentación de una historia sobre la China imperial después de la Momia 3, pues me encontré dos películas en DVD del director Zhang Yimou, que a lo mejor lo ubican por la maravillosa película de Héroe, precisamente sobre el emperador Chi que unificó los reinos que conformarían el imperio chino que fue presentado de manera de villano en la citada Momia 3. Las películas que encontré son La Casa de los cuchillos y La maldición de la flor dorada. A la primera ya la tenía contemplada comprarla y verla, pero ahora decidí adquirirlas. He visto la segunda y realmente es una espectacular interpretación de la China imperial bajo la dinastía Tang, con un final espectacular, así como las interpretaciones de Chow Yun Fat (Emperador) y Gong Li (Emperatriz). Pero es interesante la reconstrucción de la vida cotidiana al interior de la Ciudad Prohibida hacia el 900 d.C., y el despliegue visual es impresionante, aunque de repente es un tanto lenta la película. Las escenas de las habitaciones de la emperatriz son de observar con detenimiento y las del asesinato del médico imperial en exteriores para emocionarse. Recomiendo verla en idioma chino con subtítulos en español, aunque existan las opciones de audio en español, portugués y creo que inglés. No se me ocurrió oirlas!!!! Luego lo hago, y después comento la otra película.
martes, 5 de agosto de 2008
Sobre películas de aventuras...
La otra película que acabo de ver y me gustó bastante es la The Mummy: Tomb of the Dragon Emperor con Brendan Fraser y Jet Li. Me resultó mucho más atractiva con buen manejo de los efectos especiales sin caer en lo obsesivo. En cambio en Indiana Jones a momentos uno añoraba más efectos especiales, que hace una década nos hubiera parecido un exceso, en fin. Creo que es una buena adaptación estadounidense a la leyenda del emperador Chi y su tumba imperial, me pareció de más la villanización del emperador, pero en fin, para Holliwood, o eres bueno o eres malo. Otra cosa que extrañé fue a la actriz Rachel Weisz, la verdad que el trabajo de María Bello deja mucho que desear, así como el de Fraser, aunque esto es una característica de las dos anteriores películas sobre momias, pero con Weisz uno olvidaba la mala actuación de Fraser, ahora pues fue bastante malas ambas.
Algo que me hubiera gustado es que la pelea entre Jet Li y la extraordinaria Michelle Yeoh (Memoirs of a Geisha y Crouching Tiger, Hidden Dragon) hubiera sido más larga, y se hubiera aprovechado la amplia experiencia de ambos en ese tipo de escenas y toda esa maravillosa estética del guerrero chino. Aún con lo relativamente poco que aparecen en la película estos dos actores le alcanzan a robar presencia a los supuestos "protagonistas", incluido el "hijo" que la verdad nada recordable. Aunque en Indiana Jones, este personaje alcanzó a dejar una buena presencia en la pantalla frente a tanta polilla mal cuidada.
Por último, cada vez me recisto a ver películas "dobladas", aunque parece que es la tendencia actual de los cines comerciales. La verdad ignoro por qué esta forma comercial está imperando sobre la oferta cinematográfica. Lo entendía para las películas claramente para niños menores de doce años, pero para las de clasificación de adolescentes y adultos, no lo entiendo, en fin, ya chocheo...
lunes, 28 de julio de 2008
Regreso a la escuelita...
viernes, 11 de julio de 2008
A mis cuarenta y cinco...
Pues ya estoy en Ensenada, esperando como cada año el término y el inicio de un ciclo, como los emperadores romanos voy a iniciar mi ciclo 45 de la era Mario Alberto Gerardo Magaña Mancillas, que Dios guarde muchos años y que sus discípulos difundan las nuevas nuevas por todas las tierras a donde deba llegar la historia bien hecha... A todos y a todas muchas gracias por sus muestras de cariño en estos pasados ciclos de la era mariana bajo la protección de santo Domingo de Guzmán y del beato Edmundo O´Gorman... Esperemos que pronto pueda terminar la etapa de la doctoración, aunque como siempre les he dicho lo doctor no quita lo pendejo y vedme de muestra... A todos los ahijados de las tres generaciones de licenciados en Historia que soy su padrino una disculpa por mi ausencia, pero he perdido la cuenta de cuántos son, así que hago un llamado para actualizar mis datos de este selecto grupo, ya que quiero organizar algo para verlos... Obviamente esto no excluye a mis otros antiguos alumnos y alumnas, que de ser posible serán incluidos... A todos y todas como dijera Fox, muchas gracias por su cariño y respeto, y la mejor muestra de que en algo influí en sus vidas es que sean felices y haciendo lo que quieren... Saludos...
sábado, 28 de junio de 2008
Recorriendo viejos caminos.
Resulta que ayer viernes 27 de junio tuve mi Seminario de Tesis en el programa de excelencia nivel internacional (He!!!!) del Doctorado en Ciencias Sociales del Colegio de Michoacán, y aunque al término de más de tres horas de sesión con cuatro sinodales y mi directora, salí entusiasmado y optimista... Hoy camino de Zamora a Guadalajara ya no estoy tan seguro de que mi esbelta tesis de 566 cuartillas en su cuarto borrador, solo requiera algunos ajustes para ser presentada en un examen de grado... Pero creo prudente analizar con calma y paciencia los comentarios recibidos, antes de iniciar de nuevo y cambiar gran parte de la tesis, sobre todo la cuestión de las identidades históricas, en fin...
Situación extraña, y aún más estando en Guadalajara donde alguna vez pensé que sería mi residencia definitiva, y escribo esto desde un Starbucks de la avenida Chapultepec y López Cotilla, a unos minutos de la casa de huéspedes donde viví mucho tiempo de estudiante... También venía pensando en rentar casa en Mexicali y establecerme por un tiempo en ese rancho grande, como éste... Cosas de la vida, hasta lo verde me empieza a parecer excesivo... Nada más falta que extrañe el aire acondicionado, aunque en Zamora dormía con el ventilador prendido toda la noche, a pesar de los 17 grados de las noches...
jueves, 19 de junio de 2008
La historia de un día.
Después llegó Moisés, que partió a la búsqueda de la tierra prometida, a las nueve menos cuarto. Tras él vinieron Buda en la India, Sócrates en Grecia y Confucio en China, que se juntaron y se fueron todos juntos, aunque sin llegar a conocerse, hacia las diez y diez. En torno a las diez y media apareció Cristo, algo después de la Gran Muralla China y de Julio César. A las once fue el momento de Mahoma.
Hacia las once y media surgieron las primeras grandes ciudades en Europa del Norte. A partir de las doce menos cuarto los hombres salieron de estas grandes ciudades y saquearon el resto del mundo por doquier. Primero expoliaron América del Norte y del Sur, luego la India y, finalmente, cuando sólo faltaban cuatro minutos para media noche, le llegó el turno a Africa. Dos minutos antes de medianoche se desencadenó una gran guerra entre ellos, a la que siguió otra semejante sólo cincuenta segundos después. En el último minuto del día esos hombres del Norte de Europa fueron expulsados de la India, de Africa y de muchos otros países, pero no de Norteamérica, donde se habían instalado de forma estable. En ese último minuto, además, inventaron las armas nucleares, desembarcaron en la Luna, fueron responsables de, prácticamente, doblar la población mundial y consumieron más petróleo y metales de los que se habían utilizado en las precedentes veintitrés horas y cincuenta y nueve minutos.
Volvía a ser medianoche, el inicio de un nuevo día.
Fuente: Learning for Change in World Society: Reflections, Activities and Resources, Robin Richardson, World Studies Project, 1979, en Joan Pages, "Aproximación a un currículum sobre el tiempo histórico", Anexo 1, p. 137, en Julio Rodríguez y Antonio Campuzano, et.al., Enseñar Historia: nuevas propuestas, Ciudad de México, Distribuciones Fontamara, 2005.
jueves, 5 de junio de 2008
Retratos de familia
lunes, 28 de abril de 2008
Maarten Prak dice...
Maarten Prak, "Los misterios del pasado: Historia total o historias múltiples?", en Segundas Jornadas Braudelianas, Ciudad de México, UAM / Instituto Mora, 1998, p. 100.
Sin embargo, que tanto es una decisión de los historiadores y que tanto es presión institucional por la falacia de los indicadores de excelencia. Cómo escribir una obra trascendente si debes dar resultados cada año? Qué producto se puede esperar de proyectos "nuevos" por cada año? Dónde queda el tiempo necesario para la elaboración, proyección, organización y realización de los proyectos de largo aliento?
Todo se ha refugiado en los procesos de obtención de los postgrados (maestría, doctorado y postdoctorado), fuera de ellos, las instituciones y directivos están más preocupados por los índices, promedios y metas, que en muy pocos casos están vinculados a los intereses de los investigadores. Nos hemos convertido en abejas obreras que producimos para que la burocracia académica justifique su existencia, y no necesariamente la de la academia como unidad.
viernes, 18 de abril de 2008
Eric Hobsbawm dice...
"Podemos tener una economía globalizada, podemos aspirar a una cultura globalizada, tenemos ciertamente una tecnología globalizada y una sola ciencia global; pero de hecho, políticamente hablando, el mundo sigue siendo pluralista, dividido en estados territoriales".
Eric Hobsbawm, Entrevista sobre el siglo XXI, al cuidado de Antonio Polito, Barcelona, Crítica, 2000, p. 19 y 61.
martes, 15 de abril de 2008
Fray Lino Gómez Canedo, O.F.M.
En el Encuentro de Estudiantes de Historia de la semana pasada, en la mesa del jueves me dio gusto escuchar una ponencia de una alumna interesada en las temáticas misionales, especialmente en lo que denomino la Transición franciscana. Lo interesante es que de nuevo los estudiantes desconocen la bibliografía existente sobre el breve pero muy interesante periodo franciscano (1768-1773) en la Antigua California.
Pero también es notoria la falta de información sobre el periodo colonial californiano, Alta y Baja California, y de las aportaciones de estudiosos como fray Lino Gómez Canedo (1908-1990). Quien aportó una nueva visión de la participación franciscana en su clásico y poco conocido trabajo titulado Un lustro de administración franciscana en la Baja California (1768-1773), que se presentó como ponencia en 1982, y fue publicado como libro en 1983 por el Gobierno de Baja California Sur.
Es indudable que existe un fuerte discurso apologético en esta obra, sin embargo los trabajos de Gómez Canedo siempre trataron de aportar una visión histórica integral. Lo cual es bastante recomendable en el citado trabajo, sobre todo por sus aportaciones al tema no estudiado de los conflictos entre las autoridades militares y religiosas, representadas por Felipe Barri y fray Francisco Palou, respectivamente. Una visión que se complementa, para el caso de las Californias, con trabajos como Fray Junípero Serra y su noviciado misional en América (1750-1758) (1982), De México a la Alta California: una gran epopeya misional (1969), o "Informe franciscano sobre las misiones jesuíticas de Baja California" (1969-1970).
Para todos l@s interesad@s en el estudio de los franciscanos en las Californias, es de lectura obligada el libro de fray Lino Gómez Canedo, Evangelización, cultura y promoción social. Ensayos y estudios críticos sobre la contribución franciscana a los orígenes cristianos de México (siglos XVI-XVIII), selección y presentación por José Luis Soto Pérez, México, Editorial Porrúa, 1993, 847 págs.
Es interesante resaltar que este año se cumplen cien años de su nacimiento y 240 de la llegada de los franciscanos a las Californias.
martes, 8 de abril de 2008
O'Gorman dice...
Edmundo O'Gorman, México el trauma de su historia. Ducit amor patriae, colecc. "Cien de México", México, Conaculta, 1999 (1a edición 1977), p. 59.
lunes, 7 de abril de 2008
Sobre O'Gorman dicen...
"El admirado profesor O'Gorman: una manera de ser elegante, pero sin la ostentación que hace desmerecer en el arte, con su repertorio de cuidadas casualidades en el estilo de vestir, en las frases laterales, el amaneramiento de su exposición, el cansado manoteo de su genio amargo, las sonrisas aviesas de su controlado pesimismo, la satisfacción de ejercer el civilizado arte de crear enemistades y de deshacerse de la simpatía de quienes se crean la mayoría".
Antonio Saborit, "El profesor O'Gorman y la metáfora del martillo", en Enrique Florescano y Ricardo Pérez Montfort, comp., Historiadores de México en el siglo XX, México, FCE, 1995, p. 187.
O'Gorman dice...
Edmundo O'Gorman, La idea del descubrimiento de América, México, UNAM, 1976, p. 5.
miércoles, 2 de abril de 2008
Hace tiempo atrás...
En este día revisando mi currículum para una solicitud de apoyo, me dí cuenta que en 1988 presenté mis primeros trabajos profesionales como historiador que fueron: 1) la ponencia “Mi Testamento histórico-político de Claudio Sánchez-Albornoz: una interpretación historiográfica”, en el IX Encuentro Nacional de Estudiantes de Historia en Morelia, Michoacán, 1988, y 2) el artículo “Africa es oprimida, y sin embargo lucha”, en Propuestas, núm. 1, Revista Estudiantil Universitaria, junio-julio de 1988, pp. 1-4. Veinte años han transcurrido desde entonces y muchas cosas más, y este año concluyo mi tesis doctoral... Siempre he dicho que los ciclos se cierran, y esperemos que lo siguiente valga la pena como lo vivido.
viernes, 28 de marzo de 2008
La disciplina histórica y la masa crítica.
"Ante la diminuta presencia de la discusión crítica de la producción histórica mexicana, comparada con la que practican los historiadores mexicanistas extranjeros debemos reconocer, siguiendo a Eric Van Young en su mea culpa, que los historiadores mexicanos no hemos alcanzado la masa crítica profesional para competir en términos cualitativos con nuestros colegas estadounidenses o europeos".
"En lugar de elevar los umbrales de la competencia a niveles internacionales, se bajan las exigencias en las pistas locales para que competidores de escasa calidad sean protegidos y exaltados. El resultado es la formación de coágulos meritocráticos en la red de vasos comunicantes que debería irrigar y nutrir el trabajo intelectual y académico. [...] Hay que escapar de los círculos viciosos en los que nos excedemos haciendo historiografía de la historiografía, sociología del recorte de periódico, reconstrucciones políticas de las ruinas étnicas, psicología de entidades abstractas o hermenéutica de textos económicos y jurídicos".
viernes, 14 de marzo de 2008
Testimonios de la Frontera de la gentilidad.
Carta de fray Miguel Hidalgo y fray Pedro Gandiaga a fray Vicente de Mora, San Fernando, 20 de octubre de 1775.
“Nuestro venerado padre: el día seis del corriente nos concedió su divina majestad el gusto de ver llegar a nuestra presencia el número de setenta y dos gentiles; los que requeridos sobre el fin de su venida, contestaron en términos los más conformes a nuestro deseo; procedimos a la instrucción, según el método que consta a vuestra paternidad por propia experiencia, que observamos, y en el discurso de esta diligencia, ocurrieron diversas circunstancias que despertaron nuestra atención, para reflexionar sobre uno de bella disposición, y el más expectable, a la verdad, entre todos ellos, del que procurando con un breve interrogatorio la satisfacción de nuestro reparo, nos cercioró ser el capitán del arroyo de las Palmas, nombrado Vuilipacûai. Recibió el bautismo con otros sesenta y tres de la expresada partida.
En atención a lo que refieren estos capitanes neófitos, es muy factible que toda la gentilidad que habita al rumbo del norte, hasta tocar en la sierra, reconozca la misión dentro de poco tiempo, con el mismo intento, que los referidos. […]”
Fuente: Benson Latin American Collection. Rare Books and Manuscripts, fondo WBS, doc. 33.miércoles, 5 de marzo de 2008
Rutas de la Nueva España
Carta-informe de José Manuel Ruiz a José Arguello, gobernador de la Baja California, San Vicente, 2 de enero de 1821, en AHPLM, fondo Colonia, leg. 8, doc. 760:
“Participo a usted el no haber mayor novedad en estas escoltas fronteras de mi cargo; la misión y escolta de Santa Catarina, sigue con tranquilidad, pero siempre estoy con algún temor respecto a que los indios del Colorado tienen comunicación con los presidios de Tierra Adentro, y es regular tengan noticias del levantamiento de los indios opatas, y puede suceder que ellos quieran hacer su tentativa con nosotros”.
Rutas de la Nueva España
“Los trazados de los caminos eran a menudo ilusorios”, Ruggiero Romano (p. 12)
Es indudable que realizar una reseña o una presentación de un libro siempre es un reto colosal, ya que los que han leído la obra ya tienen una opinión e incluso una postura sobre el contenido de la misma, y los que no lo han leído esperan que les demos pistas y sobre todo estímulos para su lectura, a lo que va incluido el interés de los impresores de que se venda ejemplares, preferentemente durante las presentaciones. Es así, que les señalo que la obra Rutas de la Nueva España, editada por Chantal Cramaussel e impresa por El Colegio de Michoacán se compone de 16 trabajos agrupados en cuatro secciones, las que ha su vez se han denominado “Hacia el altiplano central y el sureste” (cuatro estudios), “Hacia el sur” (tres estudios), “Hacia el occidente” (tres estudios), y “Hacia el norte” (seis estudios). Además se cuenta con un prólogo bajo la firma de Ruggiero Romano, y una introducción a cargo de la editora.
En el prólogo Ruggiero Romano se pregunta “¿A dónde puede llevarnos la historia de los caminos de la Nueva España?” (p. 9) En mi caso hacia mi área de estudio, el norte de la Baja California o si se quiere el área central de las Californias, desde dónde coincido con Romano cuando señala que “al recorrer las páginas de este libro, la curiosidad del lector se ve constantemente estimulada por el gran número de problemas presentados” (p. 10). Pero más bien que problemas, señalaría incógnitas que en mi caso han despertado el interés por ampliar el análisis histórico de las sociedades que poblaron las regiones de mis afanes, incorporando no sólo los caminos, o más bien “el itinerario o teórico camino”, esa aparente “simple sucesión discontinua de caminos” como señala Ramón María Serrera (p. 211), sino también todos aquellos aspectos que pudieran mejorar mi comprensión de la vida cotidiana de esos seres humanos en sociedad y en el tiempo. Y aunque también es cierto, cuando Romano señala que “la red de caminos que ligaba el conjunto de la Nueva España sigue siendo el principal problema de reflexión” (p. 10) de esta obra. Resulta que los autores, en conjunto, buscan discutir las formas y fondos de la investigación histórica, centrados en análisis más amplios, de ahí que los trabajos reunidos en Rutas de la Nueva España reflexionen sobre los vínculos entre los caminos y senderos coloniales con aspectos económicos, sociales y culturales de las sociedades que usaban, transitaban y mantenían esas rutas. Así por ejemplo, se señala que “Antes, por ejemplo, de hablar de mercados, de regiones o de áreas de influencia, los historiadores hubieran debido preguntarse primero acerca del estado real de las comunicaciones entre las diferentes zonas de la Nueva España” (p. 17).
Pero también se nos advierte por parte de la editora de que “El presente libro no incluye, desde luego, el estudio de todos los caminos por los que se circulaban antes de la Independencia mexicana. […] Se trató de dar prioridad también a los ejes más importantes y transitados, sin olvidar el cabotaje particularmente importante en el Atlántico; pero no se pudo, por desgracia, contemplar el mismo tema para el Pacífico. […] Salvo el trabajo de Miguel Vallebueno, el lector no encontrará tampoco en este libro estudios acerca de los caminos de herradura y sería necesario extender el estudio a caminos de ese tipo, en especial en el noroeste de México. […] Todos [los artículos] ligan, de manera más o menos destacada la existencia de caminos con un fenómeno aún mayor: el poblamiento del territorio” (p. 19).
Como les decía esta “una senda o itinerario de herradura” (p. 221) siempre me lleva al noroeste novohispano y especialmente al norte de la Baja California, y a pesar de las advertencias leí con mucho interés un conjunto de ensayos de la obra Rutas de la Nueva España, que creo un derecho y una ventaja del lector. Así, después del Prólogo de Romano, en ese énfasis en el uso del concepto de mercado, para el cual es necesario “la existencia de un tejido comercial denso y no de una “red” formada por algunas líneas importantes” [y] “Este tejido no puede existir sin caminos” (p. 12), y de la Introducción, me hundí en los estudios de Ramón María Serrera, “El camino de Asia. La ruta de México a Acapulco” (pp. 211-234), y los que integran la sección “Hacia el norte”, es decir de: Marie Arete Hers, “La cultura chalchihuiteña. Un antiguo camino de Tierra Adentro” (pp. 277-297); Chantal Cramaussel, “El camino real de Tierra Adentro. De México a Santa Fe” (pp. 299-327); María Rosa Avilés y Rosa Brambila Paz, “La puerta del camino a Tierra Adentro. En busca de evidencias materiales” (pp. 329-338); Aurelio de los Reyes, “El puente de la Hacienda de la Quemada, Guanajuato” (pp. 339-345); Clara Bargellini, “El puente de calicanto de San José del Parral” (pp. 347-354); y Miguel Vallebueno, “El camino de Topia y los caminos que atravesaban la sierra de Durango” (pp. 355-364).
Así me vuelvo a repetir la pregunta ¿A dónde puede llevarnos la historia de los caminos de la Nueva España?, yo espero que a ustedes, como a su servidor, a encontrarnos por las páginas de Rutas de la Nueva España, como el origen de un itinerario de investigaciones sobre la historia social del periodo colonial novohispano, que esperemos sea no sólo de herradura, sino un camino carril.
jueves, 13 de diciembre de 2007
Recuerdos de Austin
sábado, 20 de octubre de 2007
5o Seminario en Estudios Culturales.
jueves, 23 de agosto de 2007
Retratos familiares.
jueves, 16 de agosto de 2007
Retratos familiares.
miércoles, 14 de febrero de 2007
miércoles, 17 de enero de 2007
Reseña de la más reciente obra de Elsa Malvido.
La población, siglos XVI al XX, Elsa Malvido, colección Historia Económica de México núm. 7, Ciudad de México, Universidad Nacional Autónoma de México / Editorial Océano, 2006.
Tomando en cuenta que es fundamental poder contar con textos académicos orientados a la difusión del estado de la cuestión de temas como la historia económica de nuestro país, es sumamente interesante poder contar con la colección coordinada por Enrique Semo, de la cual se inscribe la obra de Elsa Malvido. Así, en la Presentación se establece que el objetivo es “sintetizar los resultados de infinidad de investigaciones particulares especializadas y ofrecer al lector una visión coherente de conjunto, basada en el conocimiento actual de los temas abordados. Esperamos que todos los interesados en la historia económica, pero especialmente los estudiantes de economía e historia, encuentren en ella tanto una obra de consulta como un marco de referencia y una fuente de inspiración teórica para nuevos estudios” (p. 8)
Aunque propiamente la autora nos deja ver al inicio, pero sobre todo en toda la obra que su objetivo es mucho más vinculado a una visión coherente y didáctica sobre el amplio proceso de poblamiento de lo que en diferentes momentos históricos de lo que hoy conocemos como México, especialmente “Desde el origen de la especie humana y hasta hace cerca de 50 años (1945), [cuando] la variable demográfica fundamental fue la mortalidad, la cual determinó el comportamiento general de la población en todo el mundo y en particular en nuestro país” (p. 11).
Aunque el libro está organizado en una introducción, conclusiones, un anexo estadístico (que en estricto sentido es una relación de epidemias del siglo XVI al XVIII), una cronología epidemiológica mexicana en el siglo XIX y la bibliografía (que no es toda la utilizada en los pie de página y así lo aclara la autora) y once capítulos. Lo que es más evidente al momento de la lectura de la obra completa es que en realidad se establecieron tres grandes conjuntos de capítulos: el primero referente a la patología natural o biológica (capítulos 1 a 6); el segundo bajo la influencia de la patología social o biosocial (capítulos 7 al 9) (ver p. 18); y el tercero con base en la nueva circunstancia demográfica de que es la fecundidad es la variable demográfica determinante del poblamiento mexicano (capítulos 10 al 11) Que a su vez corresponden a una propuesta general de periodización siendo el primero de inicios del siglo XVI hasta 1832, el segundo de 1833 a 1955, y el tercero de 1955 hasta fines del siglo XX. Todo en una visión integral del devenir demográfico de los seres humanos que habitaron los diferentes espacios prehispánicos, coloniales y mexicanos, logrando una narración amena y didáctica.
Uno no pueda dejar de reconocer que es una obra producto de una vida dedicada al estudio de la historia demográfica de nuestro país, por lo cual parece todo fluir de una manera clara, vinculada a la información necesaria sobre la historia política y económica desde el siglo XVI hasta el XX, logrando poder mantener una visión sintética, sin que por ello no recurra a poner ejemplos concretos de diferentes regiones para mostrar las diferencias en el amplio territorio novohispano o mexicano. Pero además, resulta sumamente interesante sus continuas referencias a ese grupo tan diverso y hasta cierto punto aparentemente intangible que son los mestizos, uno de los grandes aciertos de esta obra es mostrarnos su conformación desde la historia demográfica como aquellos “que en muchas ocasiones quedaron excluidos de las dos repúblicas, sin oportunidades claras y con el temor constante de ser repudiados”, pero al mismo tiempo fueron el instrumento inconsciente por el cual la población nativa “les permitió, al paso de los siglos, convertirse en la mayoría por ser la más resistente” (p. 55), gracias a haber heredado defensas inmunológicas. Por lo cual, para fines del siglo XVIII representaban el 37 por ciento de la población novohispana (p. 77)
También es de reconocer que el libro La población, siglos XVI al XX es una excelente manera de introducir a los estudiantes de historia en ese aparente mundo “estéril” de las cantidades y de la demografía, ya que diversas partes y capítulos sintetiza mucha de la información básica que un aprendiz de historiador demógrafo debe conocer, y que en general se había recurrido a diversas antologías maquinadas por los profesores para mostrar el conjunto del objeto de estudio y conocimientos básicos para realizar estudios e investigaciones en cualquiera de las regiones, poblaciones o localidades. Por ejemplo, son de destacar los capítulos “Las cuentas de los cuerpo o los tributos de la población de la República de indios” (pp. 91-104) y “Las cuentas de las almas, los registros parroquiales” (pp. 105-122). Donde también se destaca el énfasis en conocer la propia historicidad de las formas de contar en cada momento histórico y por cada segmento social, y así nos advierte “si el bautizo no era de un niño, no reflejaba su nacimiento, sino su inclusión en la Iglesia católica” (p. 106) Es decir, debemos conocer las fuentes de estudio y no caer en la simple postura de considerar que los datos históricos son de mala calidad, “ya que uno de los peores censos de población que se han levantado recientemente es el de 1980, al que siempre se le deben hacer ajustes, correcciones o, simplemente, ignorársele” (p. 12) Es continuo su interés en que los lectores perciban este punto e incluso en las conclusiones establece que “El cómo, quién, cuándo, y para qué se contaron a los hombres, dejó ver claramente que fueron las necesidades de los gobernadores y su concepción de los cuerpos las que crearon la memoria cuantitativa de los mexicanos, lo que nos permitió hacer observaciones de su comportamiento demográfico, con las limitaciones dadas por las fuentes antiguas y modernas” (p. 223).
Otra de las aportaciones de esta obra y de su síntesis histórica del devenir demográfico es mostrar que la mayoría de los gobiernos siguen con los mismos esquemas de políticas de población o colonización desde el siglo XVIII:
“La población creció a paso lento, y en 1936 se aprobó la primera Ley General de Población de México, en la cual la frase de “poblar es gobernar” se había desechado pues los intentos no habían dado los frutos esperados; ahora se plantearon otros puntos nodales de las Reformas Borbónicas, tener una población sana y alfabeto para el trabajo, proporcionándole mejores condiciones de vida” (p. 192)
También es de anotar, aunque no son desarrolladas propiamente, las hipótesis de que la globalización a permitido la entrada de nueva cuenta de enfermedades considera como “históricas”, como son el caso del cólera en 1994, pero además que es importante reconocer que seguimos en deuda con la gran mayoría de población en la cuestión de los accesos a mejores niveles de vida, “en conclusión, de la verdadera planificación de la salud de un pueblo y no una simple declaración contenida en un artículos de la Constitución” (p. 224)
La visión amplia del devenir histórico, demográfico y económico nos permitirá realizar mejores análisis y diagnósticos de nuestra realidad, ya que como dijera Pierre Chaunu en 1978 (Historia cuantitativa, historia serial, Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1987, p. 385):
“la mediocridad de las previsiones de estos últimos años, su incapacidad para elevarse del estadio preventivo al estadio prospectivo, resultan, en efecto, de una insuficiente incorporación del dato de la historia. Una demografía que no es histórica, una demografía chata, corta, no puede ser más que preventiva. El precio de una aproximación prospectiva es, muy evidentemente, toda la sabiduría que puede extraerse de la muy larga duración”.
lunes, 27 de noviembre de 2006
Retratos.
viernes, 20 de octubre de 2006
Retratos.
Retratos.
martes, 12 de septiembre de 2006
¿Nueva historia misional? (2)
Comparto la intención académica que se podría generalizar en la llamada “nueva historia misional”, de que se debe realizar una búsqueda por ampliar las formas de aproximación científica sobre las misiones, especialmente del noroeste mexicano, tratando de romper con el discurso apologético de y sobre los misioneros y la evangelización de los indígenas como formas de “salvación” de un destino miserable en su barbarie. Sin embargo, llevar esta intención hacia el extremo opuesto de un discurso apologético de y sobre los indígenas y su resistencia, sin cuidar los mínimos requisitos metodológicos y apostarle a lo políticamente correcto, me parece un acercamiento peligroso, en cuanto a generación de conocimiento. Reconozco que también deben existir expresiones de indignación, incluso desde la disciplina histórica, sobre temas del devenir histórico que han tratado de ser maquillados o subvertidos, y en eso reconozco la valentía a esos autores como Robert H. Jackson, Edward Castillo, y a otros.
No obstante, me parece que el discurso de Jackson y Castillo termina minimizando la posibilidad de que los indios fueran sujetos activos de su historia, al someterlos a un proceso de victiminización, siendo que al realizar el análisis micro de la documentación misional sorprende la cantidad de testimonios de actitudes de los indios que muestran sus márgenes de maniobra frente a los agentes dominantes, sin dejar de reconocer que todas sus interacciones están inmersas en un sistema de dominación violento, ignorante del otro y en disimetrías de poder. Creo que debemos buscar al indio sujeto histórico interrelacionado con otros sujetos históricos (españoles y demás castas), en un momento y espacio históricamente determinados. Es decir buscar “la revaloración de los indígenas como actores activos de su historia”, y que son parte indisoluble de la historia. (Hernández, 1993: 293)
Debemos pasar de una visión que fue sintetizada de una manera magistral por Ernesto Lemoine Villicaña, cuando señaló que “los californios, verdaderamente necesitados, no pudieron, o no quisieron, o no los dejaron, sentarse al banquete de la prosperidad importada; no probaron, casi, las bondades de la cultura del trigo, pero en cambio perduraron hasta el fin con las de la suya, la del cacto, en la cual habían nacido y con la cual hubieron de perecer.” (Lemoine, 1959:621) Y que Rosa Elba Rodríguez Tomp considera que tiene una fuerte carga etnocéntrica, refiriéndose a lo que denomina la “tesis del avasallamiento cultural”.
Reitero que se debe pasar a una visión mucho más receptiva del fenómeno histórico de las misiones del noroeste mexicano y que creo se puede desarrollar a través de las resistencias, ya que como me pregunté hace algún tiempo ¿Los indígenas contribuyeron con estrategias para que su cultura perdurara? ¿Fueron agentes pasivos o actores del devenir histórico bajacaliforniano? ¿Acaso los grupos indígenas del norte de la Baja California no pudieron haber tenido mecanismos o estrategias que les permitieran sobrevivir, manteniendo un margen de la toma de decisión y en sí de toda la sociedad de su tiempo? (Magaña, 2003) Es decir, “como toda población asediada, los peninsulares no fueron elementos pasivos”, como bien señala Rodríguez Tomp. (2002:17)
Considero que una posible respuesta a estas preguntas está en el sustrato cultural y en las formas de adaptación y resistencia de los grupos indígenas peninsulares, pero también en los grupos no indígenas, principalmente los misioneros dominicos y los soldados misionales. Pero sobre todo, en el estudio de las formas de resistencia de los indios frente a la penetración dominante occidental, que pueden ir “desde las querellas por los símbolos y la moral hasta rebeliones de gran aliento y profundidad” (Falcón, 2002:19) Sintetizada esta hipótesis en la metáfora de un “arcoiris de la resistencia”.
Pero lo anterior, sin caer en el romanticismo de que todos los conflictos entre indios y no indios son formas de resistencia frente al opresor, como lo señalan Jackson y Castillo, sobre todo cuando dicen que “una forma final de resistencia violenta indígena fue el asesinato individual de misioneros” (Jackson y Castillo, 1995:80) Señalando los casos de asesinato colectivo de fray Andrés Quintana de la misión de Santa Cruz, en 1812; del envenenamiento por el personal de su cocina de fray Panto, en la misión de San Diego, en 1811, entre otros. No obstante, considero que estos casos no son formas de resistencia, es decir de reivindicación cultural hacia una vuelta a los antiguos tiempos, sino luchas por el poder al interior de las misiones, sobre todo relacionadas con la conformación del grupo de poder de los indios de casa.
martes, 5 de septiembre de 2006
¿Nueva historia misional? (1)
La obra de Robert H. Jackson y Edward Castillo resulta interesante ante la forma muy general de presentar el devenir histórico de la Alta California bajo la influencia de las misiones franciscanas, de manera general queda uno con la sensación de que es una síntesis muy apretada pero a la vez bajo el esquema de demasiadas generalizaciones, y que además no queda claro cuál es el objetivo de la obra, aunque por el título y la redacción de la Introducción parecería que el interés de los autores es el evaluar el impacto de lo que ellos denominan el programa misional de aculturación sobre la población indígena de la Alta California (pp. 4 o 107)
Sin embargo, parecería que existe otra motivación que sería la de postular una nueva forma o alternativa de realizar estudios sobre el periodo misional californiano, sobre todo cuando en la Introducción los autores hablan de que existen dos grandes escuelas de interpretación, una provisional y otra que cuestiona el supuesto aporte de los misioneros franciscanos. Aunque a grandes rasgos pudiéramos estar de acuerdo, los autores no dejan claro en ninguna parte de su texto una nueva postura, sino una reiteración de la postura que podemos definir de crítica ante el supuesto legado civilizatorio franciscano. Pero expresiones como los de Cynthia Radding (Wandering Peoples) que señalan que ante una tradición de una Historia misional demasiado centrada en los misioneros y su labor evangelizadora, se debe proponer una “nueva” Historia misional que incorpore al indio como un agente activo del devenir histórico. Jackson y Castillo no logran mostrar a los indígenas de la Alta California, salvo en algunos pasajes cuestionables por su interpretación en el capítulo cuatro titilado “Resistente and Social Control in the Alta California Missions” (pp. 73-86)
Como no es claro el objetivo académico del texto tenemos una serie de generalizaciones que se van articulando para dar un énfasis en las formas de resistencia indígenas, pero entonces por ejemplo es sólo hasta el capítulo cinco (“Mission Secularization and the Development of Alta California in the 1830s and 1840s”, pp. 87-106), especialmente en el apartado titulado “The Decline of the Mission Estates”, que los autores hacen alguna definición de lo que entienden por misión y que en realidad se refiere a los bienes raíces misionales: “The mission estates consisted of the buildings (including the church) at the main village and surrounding ranches and agricultural stations, church equipment, tools, looms, land, and livestock.” (p. 98) Todas las misiones fundadas por los franciscanos entre 1769 y 1823 quedaron comprendidas en una gran generalización sobre las “misiones franciscanas”, sin reconocer los diversos momentos del desarrollo de las mismas, de los momentos de la colonización no misional en las diferentes regiones de la Alta California, que también se refleja en el hecho que la obra no cuenta con ningún mapa de las fundaciones y pueblos de la Alta California, ni de los grupos indígenas que estuvieron en contacto directo o indirecto con la colonización colonial a finales del siglo XVIII y principios del XIX.
Existen ideas interesantes en la obra de Jackson y Castillo, principalmente la de rescatar las diversas formas de resistencia que pudieron haber presentado los indígenas frente a los misioneros, soldados y colonos. Que es importante rescatar, en esta “nueva” Historia misional, el que estos individuos tuvieron diversas estrategias de resistencia frente al otro que podría ir desde la rebelión que buscaba regresar al tiempo previo a la presencia colonial (como la rebelión pericúe de 1735, la de los yumas en 1781 o la de los chumash en 1824) hasta los actos aparentemente menores de resistirse a realizar labores o la de huir al “monte”. Sin embargo, no todos las acciones contra los misioneros, especialmente los dirigidos hacia los religiosos, podemos denominarlos resistencia, por ejemplo los casos de asesinatos por envenenamiento como el del franciscano Panto de la misión de San Diego, en 1811 (p. 80)
Esto resulta muy interesante, ya que en 1803 en la misión de Santo Tomás, en el norte de la Baja California, fue asesinado el dominico Eudaldo Surroca por estrangulamiento a manos de dos indígenas de la misión y personal adscrito al misionero (cocinero y huertero), pero en las averiguaciones se estableció la sospecha que el misionero anterior que había fallecido a inicios de 1803, hubiera sido asesinado por envenenamiento y no por muerte natural como se creía hasta entonces. Al revisar el amplio expediente se puede percibir que las motivaciones de los asesinos materiales y de la supuesta autora intelectual (Bárbara Gandiaga) no estaban propiciados por una reivindicación cultural ancestral, sino por una lucha por el control de las prerrogativas de los indios ayudantes y sirvientes del misionero (cocinero, ama de llaves, cantoras, paje, huerteros) En este caso con el asesinato del padre Surroca no se buscaba regresar a las antiguas tradiciones, sino propiciar la llegada de un nuevo misionero y tratar de recuperar los beneficios que estos indios del núcleo misional habían perdido (acceso a la comida del misionero, control y beneficio del tejido del algodón, entre otros)
Uno de los aspectos que más llaman la atención con la información que se puede rescatar del caso del asesinato del padre Surroca, es que durante la noche se realizaron una serie de excursiones dentro de la misión y hacia la ranchería adjunta, para y desde la habitación del misionero, sin que los dos soldados misionales y escoltas del misionero se percataran de nada. Lo que nos muestra que esta imagen de las comunidades misionales completamente bajo la vigilancia y control del misionero, es solo eso una idea de propaganda por parte de los propios religiosos. Es con esta idea que resulta interesante como los autores Jackson y Castillo parecería que buscan rescatar la contribución indígena a la historia de las misiones en la Alta California, pero se vuelve a caer en la idea de individuos sin voluntad que son manipulados por los agentes culturales occidentales, sin reconocerle capacidades de negociación o incluso estrategias de supervivencia frente a la penetración agresiva de occidente.
En este punto es de destacar el capítulo tres “Demographic Collapse in the Alta California Missions”, que se centra en reconocer que las epidemias y las enfermedades epidémicas (principalmente la sífilis) propiciaron el decaimiento demográfico indígena en las Californias, en algunas partes hasta la extinción total de los grupos indígenas y en otros la supervivencia de algunos hasta nuestros días. Sin embargo, resalta que siendo una amplia región el área de colonización de la Alta California, básicamente la costa al Pacífico del actual estado de California, y que se reconozca que durante el periodo misional se dieron continuos ingresos de indios gentiles de las zonas orientales (valles centrales y sierras), se siga estableciendo un discurso de población cerrada que fue disminuyendo hasta el exterminio o las escasa supervivencia. Este es un aspecto que considero que se debe tomar en cuenta para nuestra propia investigación, ya que contamos con una zona oriental también abierta hacia el continente, desde la cual muchos factores pudieron haber estado modificando el comportamiento demográfico y de resistencias indígenas de la zona occidental de nuestra región de estudio.
Ahora, si siempre existen elementos nuevos en nuestras poblaciones, el que se establezcan diferencias generacionales en las formas de resistencia, me parece que oscurecen, más de ayudar a entender el proceso de aculturación en la Alta California de fines del siglo XVIII hasta principios del XIX. Más bien tendríamos formas de resistencia con un objetivo de reivindicación como las rebeliones que buscaban impedir el establecimiento de misiones o pueblos, o que trataban de destruir hasta sus cimientos los existentes y que casi siempre se originaron en las zonas no controladas por los misioneros y soldados, y aquellos enfrentamientos que se daban a lo interno de las misiones, más por las luchas del control de los recursos que de proyectos de regreso a los tiempos ancestrales, tal vez esto es más diferenciado en el norte de la Baja California por la relativa escasez de soldados misionales o presidiales, frente a las amplias zonas no controladas como el delta y desierto del Colorado.
En general, es de resaltar que los cinco capítulos parecerían síntesis de trabajos mayores que tendrían otros objetivos explicativos y en esta obra fueron condensados, pero con cierto grado de inconexión entre ellos, no parecerían que nos llevaran hacia la demostración de cuál fue el impacto del proyecto misional de aculturación sobre los indígenas de la zona costera del actual estado de California, más bien parecería una estrategia de demostrar que los misioneros se quedaron con las ganancias de las tierras misionales que eran de los indígenas (habría que demostrar que ellos las reconocían como propias, en cuanto a terreno), que no los curaron intencionalmente o que los concentraron con la intención de causarle un daño (habría que demostrarlo), que no los alimentaban adecuadamente (lo mismo), y que al final “sus” tierras fueron repartidas entre los incipientes rancheros y colonos que los desposeyeron de esta propiedad.
Creo adecuado la búsqueda de una visión amplia de los diferentes factores que estuvieron condicionando el devenir histórico de las misiones de la Alta California entre 1769 y 1833 o 1846, pero creo que deben estar articulado hacia un objetivo, por ejemplo los análisis de los precios de los granos simplemente no me llevaron a ningún punto que fortaleciera alguna de las posturas sobre el estudio del impacto del sistema misional sobre los indios californianos. Con tan pocos datos, como se puede apreciar en la Tabla 1, simplemente no podemos más que realizar especulaciones con gran fragilidad. En general, los modelos matemáticos sobre todo las regresiones, suelen responder mal ante la falta de datos, ya que en principio estas se basan en el comportamiento de las “nubes” de datos, y si tenemos cinco u ocho, pues resulta un tanto superfluo aplicarlos. Hubiera sido mucho más enriquecedor vincular esta información con la economías de cada misión, sus gastos en alimentos, una estimación de los valores nutricionales comparativos (puede parecer “pobre” un pozole misional, pero primero debemos saber su valor nutricional sobre todo en comparación con alimentos tradicionales), los terrenos de explotación, entre otros. En realidad, los anexos parecen que su objetivo era dar volumen a la obra, ya que su utilización fue escasa y sólo referencial.
Por último, resulta preocupante que en la obra este siempre presente una especie de fantasma que es la beatificación de fray Junípero Serra, como un condicionante académico que motiva y dirige la reflexión de los investigadores. El primer paso para poder incorporar en una justa medida la participación de los indígenas en la Historia misional, es reconocerle su carácter de agentes activos del devenir histórico que tuvieron una arcoiris de formas de resistencia y de estrategias de supervivencia frente al otro, y que estas se realizaron en una siempre presente disimetría de poder que ha veces estaba a favor de unos o de otros, creo que no podremos avanzar en el conocimiento de la historia misional de las Californias y en general de las fronteras de gentilidad del septentrión novohispano si seguimos tratando a los indios como víctimas y haciendo actos de indignación simbólica.
“Indian demographic collapse in the missions was not intended but was intentional, since Franciscan congregations continued despite the negative impact on Indians even through one civil official, governor Diego de Borica in the 1790s, identified the problem and suggested solutions never implemented by the Franciscans.” (p. 109)










