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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Miguel León-Portilla, Independencia, Reforma, Revolución ¿y los indios qué?, ciudad de México, Conaculta / UNAM, 2011. [¿Me atreveré? Sigo sin atreverme, lo más probable que sea un mal rato...]

lunes, 10 de noviembre de 2008

Historiador o cronista

Desde hace algunos meses, tal vez todo lo que va de este año, he querido empezar una reflexión abierta sobre el quehacer del historiador y la responsabilidad ética y profesional que conlleva. Principalmente con base en las continuas aparicion es de los autodenominados "historiadores" en Baja California, principalmente en Mexicali y Ensenada. Cuando lo he comentado con algunos alumnos y colegas, se me quedan viendo como si me quisiera elegir y erigir en un Inquisidor mayor o en el Denominador supremo de la disciplina histórica en la región, que se que es una de las posibilidades al abordar este tipo de temas. Sin embargo, cada día aparecen con mayor número personas que piensan que con ponerse el título de "historiadores" se alejan de alguna posible responsabilidad legal por usurpación de funciones profesionales, como si en otros campos pudieras hacerlo, por ejemplo, que alguien se ostentara como "dentista"y no como "cirujano dentista".
Desde mi muy particular punto de vista, todos los que hemos cursado un grado o postgrado en Historia, aspiramos a que la propia comunidad académica nos otorgue el calificativo de "historiador", como un mérito ganado en la continua labor científica por una mejor y mayor comprensión de las sociedades humanas en el tiempo y en el espacio, ambos históricamente determinados. Es un calificativo que se gana con el trabajo constante y profesional en la investigación histórica, especialmente cuando se logra construir conocimiento nuevo y una ampliación de la explicación histórica hasta entonces conocida y consensada.
En ese sentido, la utilización del calificativo "historiador"debería guardar un mayor respeto por el conocimiento disciplinario de la historia y de los profesionales de la historia (los que siguen y mejoran los instrumentales científicos de los métodos históricos), y no ser vulgarizado bajo la percepción de que "historiador"es todo aquel o aquella que "sabe" datos históricos o que divulga conocimiento histórico.
Por lo anterior, recomiendo el reportaje de Judith Amador Tello, titulado "Los Centenarios. El gobierno no sabe cómo festejar", sobre todo la parte final sobre el interinato de José Manuel Villalpando, al frente de la Coordinación para los Festejos (Proceso, 1670: 56-60) De ahí rescato los siguientes fragmentos:
"En cambio la designación de José Manuel Villalpando ha encendido una alerta. El historiador Enrique Krauze declaró a la prensa que el abogado es un apasionado de la historia mexicana y una persona decente y apreciable, pero me parece claro que su permanencia debe ser temporal. [Alfredo] Ávila y [Ariel] Rodríguez Kuri coinciden en aclarar que no es historiador, sino abogado, un divulgador de la historia. [...] Para Ávila, hay una diferencia entre divulgar y hacer historia, pues un historiador no sólo divulga su conocimiento, sino lo genera acudiendo a los archivos y confrontando sus propuestas con las de colegas en México y en el extranjero".