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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Miguel León-Portilla, Independencia, Reforma, Revolución ¿y los indios qué?, ciudad de México, Conaculta / UNAM, 2011. [¿Me atreveré? Sigo sin atreverme, lo más probable que sea un mal rato...]

jueves, 31 de marzo de 2005

Historia: ¿Ciencia Social o Humanidades?

Para algunos parecería una pregunta pertinente, sin embargo, su servidor se formó en un mundo académico (1984-1990), en el cual la pregunta ni siquiera se podía plantear, ya que implicaba dudar sobre que la historia era una ciencia social de pleno derecho. Discutíamos los argumentos en contra de la ciencia histórica como tal, desde las llamadas ciencias duras, y si el método hipotético deductivo era el único con calidad científica, pero nunca nos cuestionamos si nuestra disciplina, estudiada en la Universidad de Guadalajara (Facultad de Filosofía y Letras), era parte de las Ciencias Sociales.

Ha sido en estas regiones donde me he tenido que enfrentar con la idea de clasificar a la historia como parte de las Humanidades, sin que nunca existiera una discusión sobre qué se entiende por las Humanidades, ni por qué es necesario establecer una clasificación mayor a las de ciencias sociales y naturales, por qué permitir nuestra propia descalificación cayendo en el juego de las nomenclaturas discriminatorias: como no haces lo que yo hago no eres como yo, ergo, eres inferior. El no reconocer que este es un juego sociopolítico discriminatorio e intolerante, me parece preocupante de la parte pensante universitaria.

Si aceptamos que la historia es parte de las Humanidades, es aceptar que sea clasificada como un “arte menor”, y el devenir histórico de la ciencia histórica en nada mas en el México contemporáneo, no hablemos de las Escuela de los Anales, la microhistoria italiana o del marxismo histórico británico, nos muestra lo errado e ignorante de esta clasificación.

Así, resulta paradójico que mientras en nuestra región se clasifica a la historia como parte de las Humanidades, que a fin de cuentas no debería de existir tal nomenclatura, el Observatorio laboral (http://www.observatoriolaboral.gob.mx) de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (sí, la de Abascal), establece que dentro de la clasificación de las Ciencias Sociales se encuentran: Derecho; Ciencias Políticas y Administración Pública; Ciencias de la Comunicación; Sociología, Trabajo Social y afines; e Historia. No obstante, esta instancia de gobierno también cuenta con el estanco de las Humanidades donde establecen a: Filosofía; Psicología; Teología y Religión; y Antropología y Arqueología.

En una modernidad tardía con una tendencia cada vez mayor hacia la transdisciplina desde la intradisciplina, como es posible que sigamos discutiendo la nomenclatura positivista decimonónico de las ciencias humanas, es decir de las ciencias que ejerce el ser humano, ya que sin el elemento humano ni la física cuántica existiría, así como la literatura o la historia. En un mundo globalizado, bajo la crítica postmoderna, por qué proponer un conglomerado disciplinario como la licenciatura en Humanidades: especialista del todo y conocedor de nada.

miércoles, 16 de marzo de 2005

HaD con los historiadores de Nuevo Leon

HaD con los historiadores de Nuevo Leon.
Date: Thu, 10 Mar 2005 16:33:29 +0100

¿Hacia dónde vamos? El devenir de las ciencias humanas

Al H. Congreso de la Unión.
Al ciudadano presidente Vicente Fox Quesada.
Al ciudadano Secretario de Educación Reyes Tamés Guerra.
A la opinión pública.

Antropólogos, arqueólogos, artistas, abogados, científicos, filósofos, historiadores, intelectuales, investigadores, periodistas, maestros y estudiantes leímos con incredulidad la nota publicada en este diario el pasado 9 de febrero con la información “Desaparecen las carreras de historia y filosofía en la UANL; el mercado, la causa”. Por este conducto queremos manifestar nuestro profundo rechazo a esa medida.

En 1989, cuando cayó el Muro de Berlín y la mirada atónita del mundo se volcó hacia la reflexión del saber humano, se dio nuevamente lugar a las preguntas del ser y su historia. Ni la certeza, ni la fatalidad, ni el subjetivismo, ni el objetivismo extremos cobijaron aún más nuestro saber en la historia. Esta crisis del pensamiento moderno nos condujo a nuevas formas de mirar, interpretar y comprender qué es lo que hemos venido siendo. Desde entonces y hasta la fecha, el trabajo intelectual de todos los humanistas ha intentado resolver esas preguntas sobre el ser y el tiempo, el origen y el sentido de mujeres y hombres, de civilización y cultura, de tradición y modernidad. La experiencia contemporánea de ruptura entre tradición y modernidad nos alejó de pensamientos totalitarios, determinismos epistemológicos que excluyeron nuestra diversidad interna y externa. Ser como uno, ser como otro y con los otros constituye esa nueva manera de entendernos en la historia.

En este sentido, la crítica como eje constructor de ese venir siendo abrió nuevos horizontes y trazó nuevas expectativas que reflejaron la fragilidad de la conciencia histórica del mundo y sus habitantes: nosotros mismos. Diversos escenarios y distintos protagonistas de la realidad histórico-social, en todas las latitudes del orbe, exigen ser analizados con agudeza, pertinencia y claridad. La tarea, entonces, de pensarnos ante las calamidades del siglo que terminó y las incertidumbres del siglo que comienza, manifiestas en la injusticia, la pobreza, el racismo, el resurgimiento de los nacionalismos extremos, la identidad, el abuso del poder y la guerra, es ineludible e impostergable, porque con voz propia, los historiadores, los filósofos, los sociólogos y los antropólogos construyen un ámbito de reflexión siempre abierto a nuevos caminos, experiencia crítica que obliga a ser interpelados desde el diálogo universal.

El mundo que vivimos nos recuerda a cada instante que los usos y abusos de la memoria hacen imprescindible reconocer que el acto de pensar y estar vivo son una misma cosa de nuestra condición humana. En estos tiempos se hace particularmente evidente la necesidad de reflexión; en América Latina los conflictos armados, la inestabilidad económica, política y social, la integración étnica, entre otros, sugieren la intervención del quehacer histórico-filosófico.

Nunca como hoy, alarmados por el tiempo nublado, y no menos indignados por el amenazante cierre de las licenciaturas de Historia y Filosofía en la Universidad Autónoma de Nuevo León, creemos los pensadores sociales en la importancia de la historia y la filosofía como pilares de las ciencias. En todas las culturas y en todos los tiempos, el saber reflexivo ha constituido la esencia misma del conocimiento.

Quienes suscribimos esta carta sabemos de la virtud y vocación académicas con que se han venido desenvolviendo estudiantes y profesores de Historia y Filosofía en la UANL. Por su entereza y calidad moral exhortamos a la comunidad estudiantil a que defiendan, y a todos los espacios de conocimiento en este país a que no desistan en su férrea lucha contra el pragmatismo político y económico de quienes ensombrecen la educación en México, semillero de pensadores ante una realidad oportunista y voraz que no refleja de manera alguna las necesidades sociales del país y el mundo.

Hacemos también un llamado a las autoridades educativas de las distintas dependencias a que reconsideren cuáles son las vías de expresión por las que conducen los destinos del saber y la cultura en México.

Rechazamos categóricamente las “razones” absurdas y mezquinas con que buscan respaldar la desaparición de estas carreras. La lógica economicista expone de manera burda el argumento del desempleo como si esto resolviera la situación crítica laboral que vivimos los mexicanos.

Nos sumamos a esta protesta:

Universidad Nacional Autónoma de México Académicos: Dra. Mercedes de la Garza (directora del Instituto de Investigaciones Filológicas), Dr. Boris Berenzon, Dr. Alfredo López Austin, Dr. Jorge Alberto Manrique (investigador emérito), Dra. Georgina Calderón, Mtro. Rafael Guevara, Mtro. Alberto Betancourt, Mtra. Valentina Cantón, Mtro. Mario Aguirre Beltrán, Dra. Andrea Sánchez, Mtro. Felipe Ramírez, Dr. Alberto Constante, Dra. Verónica Ibarra, Mtra. Gloria Villegas, Dr. Miguel Soto, Dra. Rosa Camelo, Dr. Álvaro Matute (investigador emérito), Dra. Evelia Trejo, Lic. María Luisa Flores, , Dra. Helena Beristáin (investigadora emérita), Dr. Mauricio Beuchot, Dra. Esther Cohen, Arqlgo. Tomás Pérez, Dr. Jorge Ramón Gónzalez, Araceli Nava, Dr. César González Ochoa, Dra. Alejandra Vigueras, Mtro. Lorenzo Ochoa, Lic. Arturo Gómez Arqlgo. Carlos Álvarez. Vicente Leñero (escritor), Antonio Garci (Caricaturista, Periodista), Roberto Jonson (Psicólogo), Pedro Friedeberg (Pintor), David Huerta (escritor), Verónica Murguía (periodista y escritora) Estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado: Gerardo Pérez Cortés, Mónica Dávalos, Desiree Gasca P, Eugenia Gutiérrez, María Elena Vega V, Gustavo Garibay L, Blanca Uribe M., Hildebrando Castro G., David Muñiz, Felipe A. Cobos, Virginia Gómez C., Rosaura Mitra, Artemisa Téllez, Diana González, Seppe De Verésse-Pietas, Silvia Palma, Jesús Antonio García, Delia Huaracha Q. Marco Tulio Testón, Marisol Gómez G., Mariana Solís L, Nadia Aguilar, Óscar Ruiz Garay, Nohé Salcedo U., Fernando Díaz, Diego Amendolla, Lorena Botello, Abraham Navarro García, Abraham Villavicencio, Ernesto Leyva G. Pilar Salazar, Laura de la Torre H, Juan Manuel R, Liliana Sáinz, Fernando Rigel Vera, Teresa Barrera, José María Gallegos, Blanca Adriana Camacho, Gabriela Mejía, Claudia Morales, Delia Domínguez, Iván Martínez, Claudia Amador, Eduardo Alfonso Reyes, Berenice Camacho, Erika Madrigal H., Carlos Benavides, Sonia Martínez, Karla Ureña, Armando Salazar, Demián Soto, Itzel Ávila, Óscar Morales, Jesús Hernández, Édgar Flores, Ángel Vega, María Elena Villalobos, Argelia Segovia, Libertad Arguello, Juncia Avilés, Óscar Uriel Palma, Verónica Mariana Mendoza, Larissa Guadarrama, Estela Luna, Hedeley Venancio, Cristian Uriel García, Bárbara Hernández, Elvia Reyes, Sandra Rayón, Alan Llanos, Laura Uribe, Alef Pérez, Óscar Daniel García, Aline Padilla, Gabriela Delgado, María Alejandra Pérez, Llamil Mena, Enrique González, Germán Sosa, Juan Ignacio Carmona, Wiliams Hernández, Diana Salazar, Juan Ramón Martínez, Claudia Soriano, Nancy Rodríguez, Aleida García, Verónica Reyes, Osvaldo Hernández, Jorge González, Úrsula Mares, Ti Quip Fernández, Harí Fair.

RED Internacional de Historia a Debate Santiago de Compostela, España. Dr. Carlos Barros, presidente. Dr. Israel San Martín, Secretario Red Internacional de Historia a Debate Santiago de Compostela, España; Dr. Anibal Quijano, Dra. Amelia Galetti Universidad Autónoma de Entre Ríos; Dr Raúl Dargoltz. Profesor de Historia de la Univ. Nacional de Santiago del Estero. Argentina Investigador del CONICET (Consejo Nacional de Investigación, Ciencia y Técnica). Coordinador de la Cátedra Libre de Derechos Humanos (UNSE) Universidad Iberoamericana. Israel Ramírez.

Para adhesiones a este pronunciamiento: humanhisfilos@hotmail.com

Responsables de la publicación: María Elena Vega Villalobos y Gustavo Garibay López, Facultad de Filosofía y Letras.

Historia a Debate
E-mail: h-debate@cesga.es

Página web: www.h-debate.com

martes, 15 de marzo de 2005

En recuerdo de Manuel Clouthier

Me ha llamado la atención la renuncia de Tatiana Clouthier al PAN, por divergencias con su nuevo presidente, de oscura memoria y que no merece ser nombrado, ya que la recuerdo muy joven junto a su padre en un mitin político en Guadalajara, que creo que en un auditorio por la zona de la Normal, eso fue como en 1988, ya me escucho como abuelito, allá en mis tiempos…

Por razones familiares he seguido muy de cerca al panismo, sobre todo al bajacaliforniano, así como por mi interés en la política mexicana, pero siempre me he considerado de izquierda, de Samborns pero de izquierda, y me llama la atención la falta de visión, vieja característica del panismo (que no del neopanismo, que es otro), frente ante las muy evidentes señales de descomposición de su partido, y sobre todo esa defensa a ultranza de los gobiernos surgidos del panismo y del neopanismo, sin reconocer que muchos elementos sospechosos, por decir lo menos, se les han encaramado y les están causando serios problemas.

Tatiana dice que Luis H. Álvarez busca crear un movimiento interno que recupere al partido de las manos del neopanismo, sin embargo fueron los oldies, como se les conoce por acá quienes dieron el paso y les entregaron el partido al neopanismo, bajo la promesa de que les conseguirían triunfos electorales, lo que hicieron, pero nunca se preocuparon el costo de esta estrategia, y sobre todo el de no haber puesto los suficientes controles para no tener que “recuperar” al partido, como tuvo que ocurrir en Baja California desde hace dos años, que por fin el panismo ancestral (aunque representado por segundas y terceras generaciones), logró controlar al neopanismo tribal que estaba surgiendo: ruffismo, catalismo, neoruffismo, etc.

En el momento que el panismo que tuvo que luchar, desde los cincuenta del siglo XX, por construir un movimiento político con ciertos principios lo recupere y reconozca que la sociedad ya no está para darle un voto de confianza ciego a cualquier gobierno por 70 años y después ver si realmente era bueno, honesto y responsable. Debe volver el panismo que se comprometía a dar a conocer principios políticos, se ganara o no, porque lo único que veo ahora son aspirantes a puestos públicos, sin importarles la institución política que los propone, y ya “emponderados” buscan modificar al partido para hacerlo a su imagen y semejanza.

martes, 8 de marzo de 2005

Olga Wornat dice:

“Hago aquí una reflexión: ¿Tienen los políticos derecho a una vida privada? ¿Los periodistas podemos develar datos de su intimidad? Creo que la respuesta a la primera pregunta es sí, siempre y cuando su práctica cotidiana no entre en contradicción con sus declaraciones políticas. Pero cuando en el personaje en cuestión se diluyen los límites entre lo público y lo privado, y sus actos personales influyen en su desempeño oficial, la obligación del periodismo es tratar de desentrañar quiénes son realmente esas personas a las que se les ha atribuido un valor emblemático.” (Proceso, 1478: 9)

miércoles, 2 de marzo de 2005

Por qué no leer la carta de Rosario Robles, ni saber sobre la boda de Tony Garza.

Me pregunto ¿hasta dónde deben llegar los medios en la vida de los personajes públicos? Como considero que si se debe respetar ese espacio privado de la vida pública de los políticos, es que me negué a leer la carta de Rosario Robles, la enamorada, a Carlos Ahumada, su amante.

Por su parte Denise Dresser señala que Robles “no entiende que su error no fue una relación personal; fue no entender que esa relación –con esa persona en particular—entrañaba, desde el primer día, un conflicto de interés. Un conflicto de interés que ponía en jaque el interés público” (Proceso, 1477: 70) En lo que concuerdo, pero eso no nos da derecho a inmiscuirnos en la vida amorosa de Robles y Ahumada, ¿qué gano como ciudadano al leer la misiva de amor?, ¿mejora mi comprensión de las corrupciones gubernamentales?, ¿me permite plantear mecanismos para impedirlos?, ¿qué, ahora se reglamentará cuáles amantes te convienen?, porque la ley de responsabilidades de los funcionarios públicos no solo existe, sino que es bastante eficiente, si existe la voluntad política de aplicarla, que debe incluir la profesionalización de los auditores internos y no que sean “bancas”, al muy estilo priísta, para los panistas sin trabajo.

Con relación al matrimonio del embajador Tony Garza, ¿qué me importa como ciudadano mexicano si se casa y si lo hace por conveniencia? Proceso, en su número 1477, nos informa de la noticia con el titular: “La millonaria y el embajador: matrimonio por conveniencia”, ¿Y? Ni la millonaria lo ha sido robando al erario público, ni el embajador ha hecho política en el ámbito mexicano, entonces ¿qué nos importa que se casen por conveniencia o por amor?, ¿dónde está el interés público y ciudadano en esta noticia?, ¿por qué dedicarle tal espacio en un “seminario de información y análisis”, como es Proceso?

Todo indica que los Reality Show y los programas sobre el “espectáculo”, están ganando espacio en los medios más serios, y estos caen en sus estrategias, pero me niego a seguir tal tendencia, no leeré la carta de Rosario Robles y no me interesa el matrimonio del embajador Tony Garza, así si la candidata del PRD al Estado de México es “hija abandonada” de una “hija natural”, ¿dónde está el interés público en saber ese pasado de la candidata?, ¿la hace una mala candidata por ser hija de una hija natural? Me parece realmente ofensiva la intromisión del periodista de La Jornada, en este asunto, a mi parecer se hizo cómplice de una estrategia de desprestigio orquestada desde Pachuca, pero eso les está saliendo el tiro por la culata, ya que a todas luces fue una bajeza.

La ciudadanización de la política no debe implicar la vulgarización de los medios de análisis en mero show y medio del espectáculo.