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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Miguel León-Portilla, Independencia, Reforma, Revolución ¿y los indios qué?, ciudad de México, Conaculta / UNAM, 2011. [¿Me atreveré? Sigo sin atreverme, lo más probable que sea un mal rato...]

viernes, 14 de enero de 2005

¿De qué se ríe señor ministro?, de qué se ríe.

Con motivo del atentado del 11 de marzo en España, el Partido Popular perdió las elecciones, regresando el PSOE al poder con José Luis Rodríguez Zapatero. Mucho se ha discutido si se politizó el atentado para afectar las elecciones, que si unos mintieron y ocultaron, y los otros exacerbaron para lograr su victoria. Esta discusión continuó en la Comisión parlamentaria durante meses, hasta que la Asociación de las Víctimas del 11-M, comparecieron ante la misma, en la representación de la Sra. Pilar Manjón, y con toda la dignidad de una mujer y madre, les dijo:

“De lo que estamos hablando, señorías, es de la muerte y de las heridas de por vida padecidas por seres humanos; de pérdidas que nos han llenado de desolación y amargura, en el mayor grado posible. ¿De qué se reían, señorías? ¿Qué jaleaban? ¿Qué vitoreaban en esta comisión?” (Proceso, 1471: 42-43)

Esa expresión me recordó aquella letra de Mario Benedetti y que cantaba Nacha Guevara, donde decía “¿De qué se ríe señor ministro?, de qué se ríe”, refiriéndose a los gobernantes argentinos de la década de los setenta, y que podemos ampliar a todos los represores de esas épocas, que creían que la justicia nunca los alcanzaría, y por lo menos Augusto Pinochet y otros ya no se ríen de la misma manera.

También me recuerda a las imágenes de nuestros políticos, siempre risueños, a pesar de que nuestro país se encuentra fuera de rumbo, salvo la macroeconomía, y sin proyecto de nación a mediano o largo plazo: “¿De qué se ríe señor ministro?, de qué se ríe”. A un secretario de Hacienda que dice que bueno a lo mejor la siguiente administración federal realizará lo que debieron hacer ellos: “¿De qué se ríe señor ministro?, de qué se ríe”. Como no recordar a Jorge Catalán y su menosprecio de los ensenadenses, o al diputado Juan de Dios Castro que dijo “No me hable de tu… de tu irrespetuoso”: “¿De qué se ríe señor ministro?, de qué se ríe”.

Como hacen falta ciudadanos como Pilar Manjón y que pongan en su lugar a los políticos y funcionarios, o como aquel estudiante anónimo que impidió el paso de un tanque en la plaza de Tian-an-men. Sin los ciudadanos todos ellos no son nada: “¿De qué se ríe señor ministro?, de qué se ríe”.

2 comentarios:

northwo dijo...

Mario como te va? curadas tus post... en general, si no fuera por los ciudadanos también no tendríamos las autoridades que tenemos...
Pero si no fuera por los mismos ciudadanos el caos haría de los suyo...

Mario Alberto Magaña dijo...

Es sabio el refrán de que tenemos lo que merecemos, y eso va a todos los niveles, ya sea como ciudadanos, como académicos e incluso como miembros de partidos. Ni desgarrase las vestiduras, ni decir que los malos son otros, todos somos complices, y es por eso que debemos poner nuestras formas de aportar, ya sea desde la crítica hasta el trabajo solidario cotidiano.