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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Miguel León-Portilla, Independencia, Reforma, Revolución ¿y los indios qué?, ciudad de México, Conaculta / UNAM, 2011. [¿Me atreveré? Sigo sin atreverme, lo más probable que sea un mal rato...]

jueves, 18 de junio de 2009

Y la memoria colectiva apá?

“Según Halbwachs, la memoria colectiva es la que “tiene por soporte un grupo circunscrito en el espacio y en el tiempo”. […] Además, la memoria colectiva es, para Halbwachs, una memoria vivida por el grupo en la continuidad y en la semejanza a sí mismo, lo que le permite contraponerla a la memoria histórica, que sería la memoria abstracta de los historiadores que periodizan el pasado, lo insertan en una cronología y destacan las diferencias”
  • Gilberto Giménez, Teoría y análisis de la cultura, Ciudad de México, Instituto Coahuilense de Cultura / Conaculta, 2005, vol. 1, 99.

“Nosotros, por el contrario [a Halbwachs], concebimos la memoria colectiva como la memoria de un esquema de acciones individuales, de un plano de enlace entre recuerdos, de una red formal. Los contenidos de esta memoria colectiva no pertenecen al grupo sino son propiedad de los diversos participantes en la vida y en el funcionamiento de ese grupo (como mecanismos montados, mediante el aprendizaje, en el cuerpo y en el pensamiento de cada uno de dichos participantes). Pero ninguna de estas memorias individuales puede existir si no encuentra su lugar dentro de un conjunto del que cada una constituye sólo una parte. […] Justamente porque la memoria colectiva es la memoria de una estructura de la rememorización, los vacíos que pueden abrirse en ella se perciben como vacíos llenos, llenos de algo cuya necesidad se siente para que la totalidad del escenario vuelva a encontrar su sentido […], pero por el hecho de haberse cortado ciertos hilos que unían América con África, queda forzadamente como lo pleno de una ausencia. En todo caso, la ausencia no es realmente olvido total, porque la forma que debe llenarse sólo existe si faltan las imágenes destinadas a llenarla”.

  • Roger Bastide, “Memoria colectiva y sociología del bricolage”, en Giménez, Teoría y análisis de la cultura, vol. 2, p. 147.

Nota. El próximo semestre impartiré la optativa Identidad y memoria: aproximaciones metodológicas desde la Historia en la Maestría en Estudios Socioculturales, y espero que sea el inicio de un nuevo derrotero dentro de mis aspiraciones en mis investigaciones históricas.

2 comentarios:

Muchacho Mostacho dijo...

Como uno de los estudiantes que asistirá a dicho curso, pregunto, ¿de qué depende ese nuevo derrotero? ¿o es algo que esta por verse en lo que queda del año?

Mario Alberto Magaña dijo...

Explorar las interacciones entre la memoria colectiva y la memoria histórica, pero sobre todo desmitificar la supuesta imparcialidad del historiador... Tal vez esté en mi etapa egolatra, pero creo que somos demiurgos, es decir devinidades creadoras, dadoras de vida (en un sentido académico), y como tales debemos estar conscientes de esta situación, en fin...