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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Miguel León-Portilla, Independencia, Reforma, Revolución ¿y los indios qué?, ciudad de México, Conaculta / UNAM, 2011. [¿Me atreveré? Sigo sin atreverme, lo más probable que sea un mal rato...]

miércoles, 15 de diciembre de 2004

Los otros Alejandros.

Como bien me lo han señalado, podemos sacar mucha leña de la película de Oliver Stone, “Alexander”. Estaría todo el asunto de qué versión de la mitología alejandrina fue la que siguió Stone, además de cuál fue el sujeto histórico conocido como Alejandro Magno o el Grande, soberano de Macedonia.

El haber sintetizado mucho de la historia conocida de Alejandro, sin mencionar de lo dejado afuera de la leyenda guía que escogió el director, así como los guionistas, provocaron un personaje poco claro e incongruente, que fue algo que también padece la película de “Troya”, donde el asedio de la ciudad-estado dura 15 días en la película y al menos un año en la historia de Herodoto, o el no explicar la leyenda de la fuerza e invulnerabilidad de Aquiles, y entonces al final de la película el público exclamó, “Ah! Por eso lo del talón de Aquiles”.

Mucho se ha dicho que a las películas, sobre todo de Hollywood, no les debemos pedir rigorismo histórico, recuérdese “Zapata”. No obstante, si se desea contar una historia (story) creo que no necesitan variar la versión histórica (history), ya que en general la historia es bastante ricas en personajes, situaciones, conflictos, pasiones, etc. Pero en fin, así es el mercado dirían los especialistas en mercadotecnia.

Por último y con relación a la versión histórica del sujeto en específico, y el comentario de una compañera de que Colin Farell “es un dios” y no importa cómo lo vistan o decoloren, creo que desde la perspectiva de la actuación y la selección de reparto no fue la opción adecuada, y como diría un amigo menos un Alejandro con acento irlandés. En una entrevista, creo que con Jay Leno, Farell señaló que lo difícil del personaje fue tener que rasurarse el cuerpo completo para el personaje de Alejandro, me pregunto alguien recuerda un griego lampiño: ¿por qué Alejandro debía ser rubio y lampiño? ¿De cuál Alejandro Magno nos habló Oliver Stone?

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