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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Una antología de artículos y capítulos de Gilberto Giménez, principalmente sobre identidades, para una clase de maestría, pero sobre todo para escribir una introducción a mi próximo libro que titularé: Identidades históricas en las Californias.

jueves, 2 de junio de 2005

El descubrimiento de California.

Como ya lo he señalado en otras ocasiones, en el caso de la actual sociedad fronteriza mexicana del estado de Baja California, un primer momento del proceso de auto reconocimiento identitario fue marcado por la fuerte presencia de los inmigrantes, los cuales llegaron a este territorio sobre todo a partir de las décadas de los años veinte y treinta del siglo XX, concentrándose en las nacientes poblaciones de Ensenada, Tijuana y Mexicali. Lo que contribuyó a que las identidades se fincaran en un supuesto origen urbano y, por tanto, se ha privilegiado el consenso en definir las fechas de fundación de estas ciudades. Esto en recuerdo de los claros actos fundacionales de las poblaciones virreinales novohispanas, pero es indudable que las circunstancias de la península son notoriamente diferentes, salvo algunas excepciones como el poblado de Real del Castillo, que si cuenta con una acta fundacional pero hoy en día está abandonado y su establecimiento respondió a una circunstancia histórica diferente.

La limitación de las identidades a lo urbano, en Baja California, motivó a que se considerara que nada había de rescatable en lo rural y en las etapas anteriores a los momentos fundacionales de las ciudades, definidos por consenso. En un sentido negativo, lo otro era prehistoria, como lo señala Guy Rozat: “[...] humanos son las ciudades, humanos son los campos cultivados y todas las obras y realizaciones del hombre sedentario. [...] más allá [...] empieza la tierra de nadie, donde deambulan porqueros, vaqueros, recolectores, carboneros y un conjunto de forajidos, todos estos nómadas, hombres salvajes por esencia [...]”

Todo lo que fuera anterior o exterior a la “civilización” fue tomado poco en cuenta o ignorado, bajo el supuesto que nada había aportado a la sociedad actual, siendo el principal objeto de este olvido los grupos indígenas y sus estrategias de supervivencia. Como señala Romana Falcón “al habitante del mundo americano se le condenó como inferior e incapaz de compararse con la “civilización” occidental, la única digna de emulación”. Pero también, en esta forma de reconocimiento de nuestro pasado, ciertos pasajes y personales han sido dejados de lado o en los mejor de los casos han sido simplificados al máximo, tal es el hecho de la contribución cortesiana al descubrimiento de California por parte de la expansión occidental, encabezada por los hispanos del siglo XVI.

En la obra El descubrimiento de California. Las expediciones de Becerra y Grijalva a la Mar del Sur, 1533-1534, de Julio César Montané Martí y Carlos Lazcano Sahagún, es indudable que la figura central de la publicación es Hernán Cortés, aunque los propios autores aclaran en su Introducción que “No es intención de la historia, aunque algunos así la interpretan, el hacer de sus personajes héroes o villanos, buenos o malos. Al destacar la figura de Cortés como descubridor de California, lo único que pretendemos es esclarecer hechos y circunstancias.” (p. 16) Así, la obra se encuentra dividida en cinco capítulos bajo las temáticas de “En búsqueda de una geografía fantástica”; “La expedición de Diego Hurtado de Mendoza”; “Fortín Jiménez llega a California”; “La navegación de Hernando de Grijalva”, y “La California Mexicana: una reflexión”. Que sintetizan las circunstancias del primer encuentro-desencuentro formal entre los habitantes indígenas de lo que hoy conocemos como La Paz, Baja California Sur, y los exploradores españoles al mando superior de Cortés.

Considero crucial reconocer que las posturas revisionistas de nuestro pasado pueden ir desde el aparentemente simple “rescate” de fuentes originales, hasta la propuesta de nuevas formas de comprender ciertos sucesos históricos que han sido fundamentales para el devenir histórico de nuestra civilización, obviamente, la occidental. En toda búsqueda de tratar de comprender nuestro pasado, se encuentra inmersa una búsqueda de nuestra identidad actual, así los autores pretenden “presentar una visión de este primer encuentro dirigida a los habitantes de la península de Baja California, considerando que fue a partir de este hecho la gestación de lo que hoy somos los bajacalifornianos.” (p. 13) Es así que el interés por un hecho histórico que ha sido trivializado, como la llegada del contingente lidereado por Fortún Jiménez, nos lleva a la comprensión y reconocimiento de la larga historia regional de la península de Baja California, y en el mejor de los casos en la historia de las Californias.

Espero que la publicación de esta obra, como otras que ha impulsado Carlos Lazcano, nos lleven a reflexionar sobre la historia de nuestra región, más allá de posturas simplistas y llanas de una historia de héroes y villanos, con sus respectivos clubes de fans o seguidores, sino al intercambio razonado de escenarios explicativos de nuestro devenir histórico, cultural, socioeconómico, político y demográfico.

Por lo cual, pediría a los asistentes que adquieran el libro y lo lean, tal ves siguiendo un consejo, parafraseado, de Cortés: “yo vos mando y encargo que tengáis cuidado de enviar personas cuerdas y de experiencia para que lo sepan y vean la manera de ello e os traigan la relación larga y verdadera de lo que hallaren, la cual asimismo me enviaréis continuamente todas las veces que me escribieres”. (p. 23)

El descubrimiento de California. Las expediciones de Becerra y Grijalva a la Mar del Sur, 1533-1534, Julio César Montané Martí y Carlos Lazcano Sahagún, colección “Navegantes de la California”, núm. 1, Ensenada, Fundación Barca / Lecturas Californianas / Museo de Historia de Ensenada, 2004.

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