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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Miguel León-Portilla, Independencia, Reforma, Revolución ¿y los indios qué?, ciudad de México, Conaculta / UNAM, 2011. [¿Me atreveré? Sigo sin atreverme, lo más probable que sea un mal rato...]

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Vivir en un país tercermundista y en decadencia


Recuerdo mucho como en mi niñez y juventud (nací en 1963) todo ese discurso echeverrista del Tercer mundo, como una forma de reinvidicación de los países que luego se autodenominaron "en vías de desarrollo", como si ese acto mágico de nombrar cosas fuera la solución de la situación nacional y de los tercermundistas. Poco a poco, se fue estableciendo la idea del desarrollismo y quedó en medio del olvido el tercermundismo. Sin embargo, el término permanece como una descripción despectiva de aquellos países que no más no han podido desarrollarse, como dijera Ernesto Lemoine Villicaña respecto a los indígenas de la Baja California, por que no quisieron, no pudieron o no los dejaron... En estos meses que he tenido que vivir el México superficial, el del aparato gubernamental, el que dicen los funcionarios como Blake Mora que si funciona o que esperan que funcione a discursazos, me ha empezado a circular una idea: la de pedir mi residencia en Estados Unidos y así trabajar aquí y vivir en Calexico, como dijera un amigo que a cabo de conocer: por la calidad de vida...

Ayer presencié ese México superficial al solicitar mi credencial del IFE, llegué a las 7:00 am, ya que no había podido acceder a la página o al 1-800 del IFE, me formé como en los viejos-nuevos tiempos preguntándo cuál era el último y por tanto de quién seguía, y ahí esperé platicando con dos señoras mayores, una de ellas muy abrigada pero con alpargatas o chanclas... A las 8:00 empezaron a llegar los empleados con cara de desvelados o de plano crudos, uno con la camisa toda arrugada... Se suponía que es un módulo 8 a 8, pero para las 8:20 apareció la que da las fichas (cartoncitos con número y un sin número de grapas de su reutilización al infinito), con unos papelitos donde debíamos poner una serie de datos y si no te los sabías, pues que mejor regresaras después...

Cómo es posible que para que sientas que existes debes convertirte en un minidéspota y autoritario? Y así, con ese microscópico gramo de poder, los empleados trataron a los solicitantes según su propia carga de racismo, clasisimo y prejuicios. Todos mentíamos mientras no demostráramos lo contrario. Pero no apareciera alguien de traje, incluso de los de marcas chafas, porque la diligencia era notoria... Surgía ese México tercermundista siempre dispuesto a la sumisión y al repliegue... Así siguió me aventura por el México superficial, el de la tramitología en oficinas sucias, inadecuadas, saturadas y desorganizadas. Con empleados desayunando un refresco con papitas o un pan comercial, con un descuido de su apariencia y de su lugar de trabajo, con funcionarios con estacionamiento exclusivo que ingresan por puertas especiales y nunca bajan a ver sus caballerisas, reportando eficiencia, puntualidad y trato sin igual, mandando discursos para que los de arriba manden a su vez más discursos, y luego gente como Blake Mora diga que todo funciona, que todo está bien, que es cuestión de percepción...

Para las 11:00 me dieron un papelito para que después del 3 de enero fuera a ver si ya estaba mi credencial, pero lo más probable es que después de la fecha que me daba, en realidad tardaba otro mes en llegar... Así salí del módulo del IFE, uno de los aparatos electorales más caros del mundo, con una hojita fotocopiada y una media sonrisa (debido a que al preguntar mi escolaridad dije doctorado y les preocupé)... Afuera seguía la gente llegando y llegando, y la muchacha de las fichas emponderada con mirada despectiva respondía preguntas, con movimientos de cabeza de pobres ignorantes, al tiempo que custodiaba con celo sus fichas de cartón y pintadas con plumón, engrapadas a sus formitas, que en realidad los capturistas veían cuando mucho dos segundos...

3 comentarios:

Yo dijo...

que curioso, hace 3 meses tramité mi ife en el df y entre hacer la cita, ir a la oficina, sacarme la foto, llenar los datos y despuès ir a recogerla en total hice una hora. mi credencial estuvo lista en la misma semana que me dijeron fuera a recogerla. no tuve que soportar nada de fila (bueno, como 3 minutos) y en general los burrocratas del ife chilango me sorprendieron bastante. que será lo que sucede?
saludos

northwo dijo...

mmmm justo con el comentario de "Yo", se puede ver también la diferencia del centralismo... No es lo mismo estar en el centro político que en la periferia, que ellos le llaman ufanamente "provincia", cuando a veces son más provincianos en el sentido en que ellos mismos lo usan... No se si has tramitado la cédula profesional, pero definitivamente es mejor hacerlo desde la universidad de origen porque estar en el DF explicando que tomaste un avión para llevar a cabo ese trámite y que ves que les importa un bledo y con la mano en la cintura te dicen: no, pues, le falta esto, le falta el otro, regrese el lunes...

Mario Alberto Magaña Mancillas dijo...

Pues aquí en el segundo lugar más al norte (geográfico) de México, pues tendrán la credencial hasta enero de 2011, o más bien a partir del 3 de enero de 2011... No dudaría que las tarjetas las estén haciendo en el DF!!!!