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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Miguel León-Portilla, Independencia, Reforma, Revolución ¿y los indios qué?, ciudad de México, Conaculta / UNAM, 2011. [¿Me atreveré? Sigo sin atreverme, lo más probable que sea un mal rato...]

jueves, 28 de marzo de 2013

¿Cómo se sobrevive en un Estado fallido?


El lunes pasado a eso de las 10pm algunos malandros entraron a mi casa de Mexicali, yo de vacaciones en Ensenada, había salido el domingo a las 10am, y para el martes a esa misma hora estaba de regreso, gracias a que soy un ciudadano de un estado fallido. En el cual no llega la patrulla a pesar de que se le avisó en cuanto se detectaron los intrusos, ya que se le había había ponchado una llanta, al final llegó una patrulla después de una hora y veinte de que se solicitó. En ese tiempo puedes llegar a buena velocidad a San Luis Río Colorado o al Hongo, hacia Tijuana. Es decir que los policías acuden después de un tiempo suficiente como para asegurarse nunca cruzarse con los delincuentes, sean estos los que sean. Me preguntan si lo voy a denunciar, que por las estadísticas, pero a quién le importa, definitivamente no a las autoridades municipales, mucho menos a las estatales que desean que todos los actuales gobiernos municipales priístas se descrediten, y así recuperar el carro completo, pero sobre todo no perder la gobernatura. En medio, los ciudadanos a los que no nos permiten portar armas, ni a la auto-defensa, ni mucho menos a la justicia. Esa no debe ser una prioridad en un Estado como el mexicano, el cual es un gigantesco parásito que vive de nosotros, es la raza alien que se alimenta de los humanos como si fueran pilas, como en Matrix. El problema es que ni siquiera tengo la opción de huir, ya que según los empleados analfabetas de la Secretaría de Relaciones Exteriores, como tengo una acta de nacimiento extemporánea, debo ser algún salvadoreño o nicaraguense que sueña con ser mexicano, así que debo mostrar los más absurdos documentos, para que esas personas determinen que si nací en este país y si tengo derecho a un pasaporte mexicano. Para ello debo mostrar mi certificado de primaria, no importa que tenga secundaria, preparatoria, licenciatura, maestría y doctorado, que fui funcionario estatal y federal, que Hacienda tiene una copia de mi iris en sus bases de datos, que es mi cuarto pasaporte, que soy conocido y reconocido en mi disciplina, para ellos, más bien ellas, nada es menos falsificable que un certificado de primaria, aunque tenga 49 años, así es vivir y sobrevivir en un Estado fallido y que se niega a reconocer su defunción, es un zombie, esos de los lentos, pero además con sindrome de superioridad. ¿Qué sentido tiene elegir a alguien más para gobernador o alcalde si todos son zombies, muertos vivientes, que solo tienen activo su instinto de pedir más impuestos? ¿Funcionará el manual de Zombieland para sobrevivir en el México neopriísta azulado?


1 comentario:

Claudia Montiel dijo...

Siendo servidor público resulta difícil hacer un comentario objetivo y alentador Dr., yo tampoco he sido excepción al caso -cuando se robaron mi camioneta ni siquiera fue la policía-, sin embargo, quiero expresarle que aunque pocos, habemos quienes sí nos preocupamos por que este fallido sistema pueda funcionar correctamente y a favor de algunos que tienen la desgracia de ser nuestros defendidos. =(