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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Miguel León-Portilla, Independencia, Reforma, Revolución ¿y los indios qué?, ciudad de México, Conaculta / UNAM, 2011. [¿Me atreveré? Sigo sin atreverme, lo más probable que sea un mal rato...]

domingo, 16 de septiembre de 2012

Guadalajara la horrible y Zamora la tranquila...


Entre 1984 y 1992 viví, estudié y sobreviví en Guadalajara, era una ciudad que era entrañable para mí, por lo que ahí hice o no hice, por mis amigos y amigas, por mis compañeros, por muchas cosas, por la pensión de la calle Pavo 181... Ahora que regresé a la reunión de la Red de Historia demográfica que se realizó en Guadalajara y me hospedé en el hotel Santiago de Compostela, junto a la capilla de Aranzazú, fue una experiencia demasiado decepcionante, en relación a la ciudad como tal, las reuniones con los colegas de la Red o con mis dos amigas entrañables Rocio y Anabel, compensan cualquier cosa... Sin embargo, no puedo olvidar cómo el centro de la ciudad está tomado por los vagabundos, quienes duermen bajo los arcos que rodean la plaza de armas, frente al palacio de gobierno estatal... Son una multitud, no se si son cientos, pero a ratos, especialmente en la noche, se perciben como demasiados, todos aglutinados para dormir en las banquetas, nadie los ve de manera directa, todos y todas seguimos dizque contemplando los edificios, pero no dejas de mirar de reojo a todas esta gente abandonada... ¿Qué fue de la siempre alineada perla tapatía?, ¿por qué muchas de las calles del centro huelen a basurero, a alimentos putrefactos?, ¿por qué se ven las casas y banquetas aceitosas de mugre?, ¿por qué demonios fumigan a las nueve o diez de la noche por las calles llenas de turistas y vagabundos?... Entre el dengue, los vagabundos, el tráfico, los olores y los bloqueos del crimen organizado, ¿dónde quedó la ciudad de mis recuerdos?, ¿dónde está la plazuela de la universidad?, ¿por qué están tomadas las plazuelas por el comercio ambulante?, ¿realmente son personas necesitadas, si en un puesto vendían camisas de manta entre precios de 500 o 600 pesos?... José Marcos y yo coincidimos que Guadalajara ya no era atractiva, pero además, ambos coincidimos que al llegar a Zamora bajó el estres y la incomodidad... En mi caso, salvo el caso de ver a los soldados deteniendo en la plaza de armas de Zamora a jóvenes que según su percepción eran "sospechosos", más sospechosos era que ellos estuvieran ahí, deteniendo a personas, amenazando a una anciana que se le ocurrió tomarles una foto, y esperando a quén sabe quién estaba en un banco local...

1 comentario:

Muchacho Mostacho dijo...

Mi primer año de vida, entre 1984 y 1985, lo viví en Ciudad del Sol, en Zapopan. Supongo que entonces todavía había luciérnagas y la tierra olía a lluvia. De invierno de 2002 a verano de 2008, Guadalajara fue mi ciudad. Y la verdad nunca la encontré bonita, a no ser el barrio de San Andrés y la bella Tonalá. Creo que lo bonito de la metrópoli esta más allá del periférico. Mala onda que no disfrutaste el viaje a Guadalajara. Voy llegando del Seminario. Me gustó el dinamismo con que comunicaste tu proceso metodológico.