Acerca de mí

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Mexicali, Baja California, Mexico
Historiador por la Universidad de Guadalajara y El Colegio de Michoacán, con un breve momento oscuro en El Colegio de la Frontera Norte. Nacido en Durango, criado y creado entre Ensenada, Ameca y Guadalajara, y ahora radico en Mexicali: es decir un jalisquillo fronterizo de origen duranguense, pero no bailo pasito duranguense (mucho menos tribal).

Lo que leo

Miguel León-Portilla, Independencia, Reforma, Revolución ¿y los indios qué?, ciudad de México, Conaculta / UNAM, 2011. [¿Me atreveré? Sigo sin atreverme, lo más probable que sea un mal rato...]

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Regresos y reencuentros


Hoy en la tarde vuelo desde Mexicali hasta Guadalajara, y así tendré un nuevo reencuentro con la ciudad que me vió hacerme historiador, pero también con mis amigos de la Red de Historia demográfica, o como le dicen mis alumnos, mi ComiCon... Pero también con viejos amigos y maestros... Cada vez es más evidente que mi felicidad y tranquilidad no está en Mexicali, pero hay que ganar para comer... También voy a Zamora, al Colegio de Michoacán, en junio estuve de estancia, ahora regreso como lector externo de un estudiante de doctorado, del mismo donde egresé en 2009... Esto si vale la pena...

P.D. Según los evaluadores del SNI no tengo ni la producción, ni las direcciones suficientes para continuar con ellos... Estoy en la reconsideración... ¿Vale la pena?, ¿o solo es por el dinero?

1 comentario:

Muchacho Mostacho dijo...

Maestro Magaña, siento mucho su partida pero siento más que los del SNIFF se la aplicaron otra vez. Ahora que Peña Nieto sea presidente todo va a cambiar en la UABC. Panchito va a poner una lona gigante para tapar el sol. Ya no va a hacer calor. Aunque tengo la ligera impresión de que no es la temperatura lo que molesta de Mexicali. Es la cerrazón ideológica, la falta de tacto y las condiciones achilangadas en que se ha vuelto todo. Yo también soy león negro, disfrazado de cimarrón, y sé que afuera las cosas están mejor. Pero yo sólo quiero hacer una pregunta. ¿A poco podrías estar lejos de esa pasado mítico y hermoso que estudiamos? ¿A poco podrías alejarte de Las Californias? Sé que no es necesario vivir en ellas para estudiarlas. Pero la invención de California ya supuso la desolación de ser. Para estudiarla, hay que vivir en ese eterno estado de molestia y decepción del mundo. Con excepción de nuestros políticos migrantes y universitarios mungarayistas, los amantes de Las Californias somos misántropos. Baja California y en particular el Valle de Mexicali, no son cualquier tontería. Son un desafío al ser: producen una hermenéutica de la desesperanza. Lástima por el SNIFF que no sabe que daño le hace alejar al doctor Magaña de Mexicali, pues ahora quién va a seguir formando a maestros, estudiantes y demás. O cómo me ocurrió con usted, hace años: si usted se va, ¿quién será el observador que nos diga, a nosotros los californios, que tenemos una "cultura de las sombras"? Y yo me di cuenta de sus palabras, fumado, en bicicleta y música africana al oído, tomando la sombra debajo de un árbol en Pueblo Nuevo. Y recordé que el doctor Magaña tiene el pendiente de dictarnos la cátedra sobre la cultura de la sombra. Allá ellos...